Sacos de Bebé, por qué utilizarlos y cómo elegir el mejor

Después de tener la habitación y todo decorado para el nuevo bebé, comienza el largo camino de elegir todo lo necesario para sus primeros días. El saco, en nuestra humilde opinión de padres, es uno de los accesorios indispensables para la nueva vida con el bebé.

Ya sea invierno, verano, primavera u otoño, un saco para bebé será imprescindible para su vida cotidiana.

Saco bebe

Después de leer un montón de estudios apasionantes sobre cómo debe de dormir el bebé, encontramos que pediatras y expertos aconsejan que siempre duerman de espalda. Esto es en lo que respecta al saco de bebé para dormir.Lo recomendado por pediatras y expertos, en el momento presente, es que duerman boca arriba, sin ningún tipo de almohada o edredón con el que pueda sufrir riesgo de alguna clase.

Así que, sea como sea, para dormir, para pasear, para el frío, el saco de bebé es un imprescindible a la hora de preparar la canastilla del bebé.

Igual que el bolso maternidad, los sacos para bebés son fundamentales a la hora de preparar todo lo necesario.

Esperamos que encontréis a continuación la solución a todas vuestras dudas, porque trataremos de dar respuesta a todas las preguntas posibles en relación a todos los tipos de sacos para bebés.

¿Qué es un saco bebé?

El saco de bebé es un accesorio fundamental para que el bebé esté cómodo y no pase frío. Podemos distinguir entre diferentes tipos de sacos, ya sean para dormir, para pasear, para arrullar…pero todos cumplen la función primordial de mantener al bebé lo más protegido posible de los cambios de temperatura, y que esté cómodo.

Se han convertido en un indispensable, debido a su comodidad de uso.

Saco Bebé de dormir

Las almohadas, mantas, sábanas están completamente desaconsejadas para la cuna del bebé. Así que es fundamental encontrar otro accesorio que convierta en seguro el sueño de nuestro recién nacido o bebé de pocos meses. Los sacos para dormir son la mejor opción para que el bebé duerma a pierna suelta, durante toda la noche, sin liarse con sábanas, mantas o edredones incómodos. Con el saco para dormir aseguras que el bebé no va a desarropar, y tampoco se despertará porque no va a pasar frío, pero tampoco calor.

Con un saco para dormir aseguras que el bebé duerma completamente tranquilo durante toda la noche, sin riesgo, sin calor excesivo y sin frío. Lo ideal es que sean de un material transpirable y autoregulador de la temperatura natural del bebé para evitar que sude durante la noche.

El bebé dormirá muy a gusto porque tendrá los pies tapados, y podrá moverse con total libertad. Los pediatras aconsejan el uso de sacos para dormir al bebé hasta los dos años, aunque si el niño está a gusto, puede alargar mucho más su uso.

¿Por qué utilizar un saco de dormir?

Además de ser un accesorio fundamental para la seguridad del sueño del bebé, los sacos son fantásticos si queremos que los bebés duerman del tirón. Si no queremos que se despierten con frío o calor, son ideales. Si un bebé despierta desarropado por la noche, llorará, porque él solo es incapaz de abrigarse. Y pasa exactamente igual cuando tiene calor.

Lo ideal es utilizar un saco para dormir al bebé, y así evitar todos estos inconvenientes durante la noche.

Diferencias entre saco para dormir y saco para capazo

Muchas veces confundimos los sacos para bebés recién nacidos o hasta los tres meses. Los sacos capazo, con los sacos para dormir. Pero ambos tienen diferencias que vamos a contarte a continuación.

Los sacos de dormir son sacos con forma de pijama, quizás con mangas, o con tirantes, pero la parte de abajo se abre y deja espacio a las piernas del bebé, para que pueda moverlas libremente. Los sacos para capazo, en cambio, no permiten al bebé sacar los brazos, y tienen una capucha o gorrito que cubre por encima de su cabeza. Suelen ser más abrigados en invierno, porque también se pueden utilizar como arrullos para bebé.

El saco de capazo se suele utilizar para que el bebé no coja frío en los desplazamientos, bien sea en el carrito del bebé o cogido. Pero el saco para dormir, se utiliza en la cuna, nido o en el moisés. Los sacos de dormir aseguran que la cabecita del bebé nunca pueda estar tapada, porque el cuello no debería poder salir por el hueco de la cabeza del saco.

El saco bebé de capazo puede ser de invierno o de verano, dependiendo de la temperatura y de la época del año en que te encuentres. Así como los sacos de dormir puedes utilizarlos hasta que el bebé crece bastante, el saco de capazo es únicamente hasta los 3 ó 4 meses, cuando el bebé es recién nacido. Después puedes pasar a un saco más grande.

Tipos de sacos bebé

Saco de dormir

Los sacos de dormir para bebés tienen una tarea fantástica, como ya te hemos contado más arriba, y es la de ayudarte a dormir.

Sí, sí has oído bien. Papá y mamá descansarán porque el bebé dormirá del tirón. Y es que cuando tienes un bebé, el sueño se convierte en un lujo al que no todos tenemos acceso.

Así que si podemos ayudar un poco, y contribuir a que tu bebé descanse, y tú también lo hagas con total tranquilidad, eso sería fantástico. Sólo tienes que colocar al bebé con su pijama dentro del saco, y a descansar.

Cuándo usar el saco de dormir al bebé

Cuando quieras que que bebé duerma tranquilo, y no se despierte enrollado con sábanas o mantas. Con el saco de dormir evitarás el riesgo de asfixia. Porque su cuna o moisés estará libre de mantas, sábanas u otros objetos que con los que los bebés puedan liarse.

¿Por qué utilizar un saquito para dormir?

El bebé no pasará frío ni calor, dependiendo de la época del año, elegimos un saco de verano o de invierno.

En consecuencia, el bebé descansará durante toda la noche y evitarás que se despierte. Porque es lo ideal si lo que quieres es dormir sin lágrimas, y que tu bebé duerma lo más plácidamente posible.

Además, utilizando un saco de dormir contribuimos a reducir el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante.

Gramaje del Saco del bebé

Es muy importante prestar especial atención al grosor del saco y el tejido elegido para que el bebé duerma. De ello dependerá que no se despierte, y se mantenga la temperatura constante:

Es muy importante que el saco no le quede grande al bebé,porque puede convertirse en un peligro. Si el bebé puede pasar la cabecita por la apertura del saco no es conveniente utilizarlo. Ha de quedarle justa en el cuello.

También es muy importante que las piernas puedan moverse con libertad y cómodamente dentro del saco, de manera que no le resulte incómodo. Que el bebé pueda estirarse libremente dentro de él.

No abrigues al bebé más de lo que lo harías contigo mismo. El bebé tiene el mismo frío o el mismo calor que tú. Abrígalo como si fueras tú mismo. Con una temperatura agradable, ni calor ni frío.

Saco de capazo

El saco capazo de bebé es el que utilizamos con los bebés desde que nacen hasta los 3 ó 4 meses, dependiendo del bebé.

Suelen ser sacos sin mangas, porque el bebé queda dentro bien abrigado y protegido. Su función fundamental es la de trasladar al bebé de un lugar a otro, de manera cómoda y abrigando al recién nacido.

Este tipo de sacos puedes encontrarlos específicamente fabricados para el capazo de la silla de paseo o carrito, o bien para utilizarlo en el moisés, cuna nido o minicuna. Te ofrecen la posibilidad de no tener que utilizar nada más para que tu bebé esté cómodo y abrigado.

Dependiendo de la época del año en que te encuentres, podrás buscar un saco de capazo más abrigado, o menos, de algodón o tejidos más ligeros.

Saco para silla de paseo o carro

El saco del carro es fundamental especialmente cuando hace frío. En verano puedes prescindir de él, especialmente cuando el bebé ya tiene más de 4 meses.

Lo ideal es tener un saco de silla universal, porque las marcas los fabrican a medida, pero en la mayoría de los casos no resultan tan acogedores, o son tan bonitos como los que las marcas especializadas en sacos de bebé fabrican.

Saco bebe invierno

Los sacos de invierno son especiales, y mucho más imprescindibles que los de entretiempo o verano. Así que si vas a tener a tu bebé durante esta época del año, te aconsejamos hacerte con un saco de invierno que sea abrigado, y también impermeable, si es posible.

Puedes elegir entre un saco nórdico con relleno o saco nórdico sin relleno, teniendo en cuenta que a estos últimos puedes añadirle tú mismo el tejido que prefieres para dar calor.

Dependiendo del lugar donde vivas, será necesario un saco universal de invierno más o menos abrigado, con relleno nórdico o no. Has de fijarte muy bien en la posibilidad de lavarlo sin problema en la lavadora, porque el saco, al igual que otras prendas de bebé, suelen ensuciarse con facilidad.

Saco bebe verano

Si vas a tener a tu bebé durante la primavera o la época del verano, lo ideal es hacerte con un saco más liviano. Fabricado con un tejido transpirable. Algodón o fibras naturales es lo ideal.

Saco bebe tiburón

Hemos querido incluir este tipo de saco de tiburón porque nos parecen lo más. Un diseño súper especial y original a más no poder, y que nos encanta.

Son sacos de algodón muy especiales que te encantarán por su diseño original y muy especial.

Saco Bebé capazo universal

Los sacos para capazo son una muy buena idea para llevar al bebé abrigado y muy cómodo, si no quieres que coja frío en invierno, o simplemente no quieres cambiarle de ropa, o despertar al recién nacido. Hoy en día existe una variedad enorme de sacos diferentes para capazo.

Cualquier tipo de saco es mucho mejor que sea universal. Encontrarás una mayor variedad en cuanto a estilos modelos, texturas, tejidos…y podrás adaptarlo mejor a tus gustos y necesidades.

Está muy bien que el saco para capazo puedas convertirlo en manta, que se abra por completo y así puedas adaptar al bebé mucho más cómodamente sin despertarlo ni molestarlo en exceso.

Para el invierno, el saco polar para capazo es la mejor opción. Porque son los más abrigados y confortables, y no necesitas abrigar al bebé en exceso, porque el saco hará su función.

Si tu bebé nace en primavera, lo mejor es un saco de capazo de entretiempo. Normalmente son sacos de algodón, o tejidos más livianos que cumplen la función de tener protegido y abrigado al bebé.